Armando el espacio para
la práctica de meditación.

(pero sin claudicar en el intento)

Cada uno de estos ítems es una sugerencia de implementación gradual y no una lista de faltas


– La atmósfera del espacio asistirá en la regulación de la atención.
– Que sea un lugar al que puedas acceder con sencillez y en donde los problemas no te encuentren tan fácilmente (lejos del teléfono, lejos de la computadora, lejos de la TV, etc.).
– El clima en dicho espacio no sea frio ni caluroso. No estés en medio de corrientes de aire.
– Que no hayan perfume ni aromas demasiado intensos de continuo flotando en el lugar.
– No estés justo frente a una puerta o de espaldas a una puerta.
– Cuando poses la mirada frente a vos, hacia delante y un poquito hacia abajo, no encuentres 10.000 motivos para dispersarte y te sientas obligada/o a cerrar los ojos.
– El asiento no sea duro como una piedra, ni blando como gelatina.
– Puedas estirarte a gusto.
– Tengas mantas al alcance de la mano para cubrir el cuerpo.
– No esté expuesto a la mirada de los demás, ni de la familia ni de los transeúntes
(ej. ventanales, en el living de la casa, en el medio de la cocina, en el jardín si está muy expuesto).
– Puedas poner cerquita algún objeto que te invite a practicar, algo íntimo, inspirador, sumamente personal.
– Intenta practicar allí siempre a las mismas horas, al amanecer y/o al atardecer. Que el espacio quede reservado exclusivamente para estar en calma.
– Puedas compartir el lugar con otros miembros de la familia y no te ponga en modo territorial, pero siempre y cuando sea respetado el punto anterior.
– No estés inadvertidamente debajo o de frente a un ventilador o aire acondicionador que otros puedan necesitar para refrescarse.

 

……Recuerda:

¡Todas estas son solo sugerencias y no conviene tomarlas como ordenes inflexibles!

Marcos Ojea Quintana

La belleza en el espacio nos invita a la contemplación.


La belleza de los espacios invita a la contemplación.